Las dos primeras semanas parecen peores de lo que son, y la ansiedad viene sobre todo de que nadie ha descrito de antemano cómo es lo normal. Aquí está.
Días 1 a 3
La zona receptora está cubierta de pequeñas costras, una por injerto, y la donante se nota tirante y dolorida. Puede haber algo de exudado la primera noche: duerma sobre una toalla, a unos cuarenta y cinco grados. La inflamación suele empezar el segundo día y baja: primero la frente, luego alrededor de los ojos. Puede ser aparatosa el tercer día y no es una complicación.
- Duerma incorporado, boca arriba, la primera semana
- Nada toca la zona receptora: ningún gorro que se pase por la cabeza, ninguna almohada contra ella
- Compresa fría solo en la frente, nunca sobre los injertos
- Nada de alcohol, nada de tabaco, nada de ejercicio
Días 4 a 10
La inflamación se resuelve. Los lavados empiezan como le enseñó la clínica: se aplica la loción, se deja ablandar y se aclara con un vaso y no con la alcachofa de la ducha. La idea es ablandar las costras para que se suelten solas. La idea no es quitarlas.
Días 10 a 14
Las costras han desaparecido y el pelo trasplantado se ve, corto y fino. La zona donante ha quedado en puntitos rosados que ya cuesta ver. Este es el momento en que la mayoría de la gente parece normal a cualquiera que no la esté examinando de cerca.
Y entonces se cae, y no pasa nada
Entre la segunda y la sexta semana se cae la mayor parte del pelo trasplantado. Es la caída por shock, le ocurre a casi todo el mundo y no es que los injertos fracasen: el folículo se queda en la piel y vuelve a entrar en su ciclo de crecimiento. Es la fase más alarmante y a la vez la más normal.
| Cuándo | Qué se ve |
|---|---|
| Semanas 2–6 | El pelo trasplantado se cae. La zona vuelve a verse como antes. |
| Meses 3–4 | Empieza el crecimiento nuevo, fino y a menudo más claro que el suyo |
| Meses 6–9 | Aparece densidad real; la textura empieza a normalizarse |
| Meses 12–18 | Resultado final. Es cuando se juzga, no antes. |
Cuándo llamar de verdad a alguien
- Fiebre, o enrojecimiento y calor que se extienden alrededor de la zona donante o receptora
- Pus, que es distinto del costrado normal
- Dolor que aumenta después del tercer día en lugar de disminuir
- Sangrado que no cesa con diez minutos de presión suave
Nada de esto es frecuente. Todo ello merece un mensaje el mismo día, y cualquier clínica que valga el viaje lo contestará.