Cualquiera que haya pedido presupuesto para una corona en Londres y luego en Estambul ha tenido el mismo pensamiento: algo debe de fallar en la barata. Normalmente no falla nada. A veces sí, y conviene saber distinguir los dos casos.
De dónde sale realmente el ahorro
De cuatro cosas, que explican casi todo.
- Los salarios. Una auxiliar dental en Estambul cobra una fracción de lo que cobra la misma en Múnich. La odontología es trabajo humano, y el trabajo humano es la mayor parte del coste.
- El alquiler. Una clínica en una buena calle de Şişli cuesta una fracción de su equivalente en el centro de Londres.
- El tipo de cambio. La lira ha caído mucho frente a la libra y el euro. Eso mueve el precio antes de que nadie coja un instrumento.
- El uso. Un escáner CBCT cuesta lo mismo en ambos países; pero uno que se usa cuarenta veces por semana sale más barato por prueba que uno que se usa diez.
Nada de eso toca el titanio. Un tornillo Straumann se fabrica en Suiza y se vende a precio mundial; la clínica de Estambul paga por él aproximadamente lo mismo que la de Mánchester. Esa es la parte de la factura que no encoge, y por eso es exactamente la parte que hay que comprobar.
Dónde un precio bajo sí significa que falta algo
En tres puntos, por orden de probabilidad de encontrárselos.
- El tornillo. Los tornillos económicos funcionan. El riesgo no es que fallen mañana; es que dentro de doce años necesite una pieza y el fabricante ya no exista, y el único remedio sea sacar de su mandíbula un implante integrado.
- El tiempo. Una arcada completa bien hecha no es una sola cita. Un precio que da por supuesta una sola cita ha presupuestado un tratamiento distinto del que usted estaba leyendo.
- El seguimiento. Casi todas las complicaciones ocurren después de volver a casa. Un precio sin respuesta a «a quién llamo y quién paga» ha trasladado ese coste a usted y lo ha llamado descuento.
Cómo es el ahorro según el tratamiento
No es un porcentaje fijo. Crece con el tiempo clínico que exige el tratamiento, porque lo barato es el tiempo.
| Tratamiento | Dónde se sitúa el ahorro, a grandes rasgos |
|---|---|
| Una corona suelta | Real, pero lo bastante pequeño como para que pesen los vuelos |
| Un implante unitario con corona | Sustancial; suele justificar el viaje por sí solo |
| Arcada completa, un maxilar | Grande: de cinco cifras en muchos casos |
| Rehabilitación de boca completa | El mayor, y el caso en que viajar es más claramente racional |
La pregunta que de verdad importa
No «por qué es barato» sino «qué estoy comprando». Consiga por escrito la marca del tornillo, el material de la corona, el número de visitas y la garantía. Si esos cuatro puntos coinciden con un presupuesto de su país y el precio no, el ahorro es la economía descrita arriba. Si no coinciden, está comparando dos tratamientos distintos y la diferencia de precio no le dice nada.